Mujina into the Deep, crítica: esta ciudad de asesinos no se dibuja, se construye, y mola mil

Mujina into the Deep, crítica: esta ciudad de asesinos no se dibuja, se construye, y mola mil

A Inio Asano llegué por 'Oyasumi Punpun', imagino que como casi todo el mundo. Y como casi todo el mundo, terminé ese manga con el cuerpo cortado y sabiendo que no me iba a olvidar de esa historia en una buena temporada. Spoiler: así ha sido.

A pesar de ello, la historia de Punpun hizo que Inio Asano se convirtiera en uno de mis autores favoritos, así que cuando Norma empezó a publicar 'Mujina into the Deep' en diciembre de 2024 me apunté del tirón. Los he ido comprando según salían, uno cada varios meses.

Pues bien, el tomo cinco llegó a las tiendas el pasado 7 de agosto y me lo terminé hace unas noches. Hoy quiero hablar de él. No del tomo cinco en particular, ojo, no hay spoilers de la trama, sino de la obra en general. Habrá un matiz, pero te aviso cuando vayamos a llegar y así lo puedes saltar.

También te aviso de que la obra toca trata de personas, abusos, prostitución e ideación suicida, y que tiene escenas de sexo explícitas. Nada de eso está puesto por escandalizar ni es gratuito, pero está, y hace daño. Si andas en un momento en el que eso te va a remover de más, mejor busca otra obra. Dicho lo cual, vamos con el tema.

¿Quién es más libre: el que tiene derechos o el que no tiene obligaciones?

Andén de tren abarrotado en Mujina into the Deep, un ejemplo del detalle de los fondos de Tsukumo

El mundo de 'Mujina' es jugosón. Estamos en Tsukumo, una metrópolis japonesa (similar a Tokio) de un futuro que se parece incómodamente al presente en la que los derechos humanos no se tienen, sino que se llevan encima. Hay una tarjeta que te acredita como persona. Si la tienes, existes. Si la pierdes, o si la vendes, te conviertes en un mujina.

Un mujina no está protegido por ninguna ley, pero tampoco lo juzga ninguna. Vive fuera del sistema, y por eso hay gente dispuesta a pagarle mucho dinero por hacer aquello que nadie más puede hacer sin acabar en la cárcel: de guardaespaldas, de matón y, sobre todo, de asesino.

Nuestra protagonista es Ubume, la mejor de todos ellos, que encaja su primera derrota frente a una asesina más joven y termina montando una convivencia rarísima con otras dos personas. Una es Terumi, un señor de mediana edad que dirige una empresa de videojuegos y va arrastrándose por la vida. La otra es Juno, una cría que se ha escapado de casa huyendo de una situación de abuso.

Con esos tres bajo el mismo techo, Asano planta la pregunta que sostiene la obra entera, y es una pregunta buenísima: ¿quién es más libre, el que tiene derechos y obligaciones, o el que no tiene ninguna de las dos cosas?

Porque un mujina no puede pisar un hospital, ni denunciar a nadie, ni reclamar nada. Por no entrar, no puede ni entrar a un bar normal. Pero tampoco paga impuestos, ni ficha en ningún sitio, ni le rinde cuentas a nadie. Puede hacer, literalmente, lo que le salga de las narices.

Los mujina son influencers, y ahí está el punto

Primer plano del rostro de Ubume, la asesina mujina protagonista de Mujina into the Deep

La Tsukumo que dibuja Asano está jodida. No de forma espectacular, con explosiones y ruinas humeantes, sino de la forma aburrida en la que están los sitios jodidos de verdad: hay poco trabajo, pocas oportunidades, una brecha generacional enorme, la natalidad está por los suelos y hay una generación entera que mira hacia delante y lo único que ven es... negro.

¿Y qué son los mujina ahí dentro? Influencers. Con prácticamente todas las letras.

Tienen seguidores en redes, tienen patrocinadores, exponen su estilo de vida, que se basa en la libertad más absoluta que se puede tener, y la gente los mira y los sigue. Son famosos, molan, y la encarnación de este estereotipo es la asesina Tenko.

Y ahí está el problema que la obra plantea de fondo: la gente joven de Tsukumo empieza a ver el hacerse mujina como una salida, como una carrera profesional. Renuncias a tus derechos y a cambio te libras de un futuro que, total, tampoco iba a ser la gran cosa.

Dos mujina peleando en una azotea sobre la ciudad en Mujina into the Deep

Asano ha cogido el gesto más desesperado que se le puede ocurrir a alguien sin salida (renunciar a su condición de persona y a sus derechos) y lo ha convertido en contenido aspiracional con marcas y patrocinios detrás. Es brillante si lo miras con perspectiva, aunque la realidad es que, en algunos tramos, es una combinación que puede chocar.

El tomo cinco, el último que tenemos por aquí, tira del mismo hilo por otro lado y monta un debate sobre tratamientos médicos ilegales que solo puede existir en un mundo con estas reglas. No te cuento más, pero es de esas cosas que se quedan flotando en el aire: el planteamiento no funcionaría en ningún otro manga, porque necesita exactamente este contexto para tener sentido.

Hay quien acusa a la obra de estar vacía y, en ocasiones, de ser algo gratuita. Yo no lo veo así. Entiendo que Asano viene de hacer cosas loquísimas y que este es su primer manga de acción, pero me parece que decir eso es quedarse en la superficie. 'Mujina' nos obliga a ir un paso más allá y, cuando lo damos, es cuando realmente apreciamos el olor a mugre que la obra nos quiere transmitir.

Esa ciudad no la ha dibujado, la ha montado como un LEGO

Ubume saltando por encima de los edificios de Tsukumo en Mujina into the Deep

Sea como fuere, si hay algo en lo que todo el mundo coincide es que es lo mejor que ha dibujado Asano en su vida. No lo digo solo yo, que soy fan y por tanto sospechoso. En julio de 2026 se llevó el premio a mejor manga y a mejor dibujo en los Daruma Awards de la Japan Expo de París, y fue la serie más nominada de la edición.

Los fondos de Tsukumo quitan el hipo: calles con una profundidad que marea, interiores hasta arriba de cosas y una planificación de viñetas más propia de un director de cine que de un dibujante. Hay escenas, de batallas en particular, que parecen planos de una película de acción, y lo interesante es cómo lo hace.

Desde 'Mujina into the Deep', más del 90% de los fondos, exteriores e interiores, están hechos en 3D. Asano los modela en Blender y los monta en Unreal Engine. Los edificios los construye por piezas sueltas que después ensambla, y él mismo dice que la mejor forma de entenderlo es imaginarse bloques de LEGO. Los assets que puede comprar, los compra. Los que no existen, se los fabrica.

¿Y cuánta gente hay detrás de semejante ciudad? Él y una persona más. Los dos van levantando Tsukumo poco a poco y ampliándola sobre la marcha.

Combate entre mujina en una azotea de Tsukumo, con las vallas publicitarias de la ciudad al fondo

Para que te hagas una idea de lo que es eso: Tsukumo mide un kilómetro cuadrado (sí, tiene la ciudad modelada en 3D y se mueve por ella para dibujar los fondos) y tardó seis meses en crearla. Un kilómetro cuadrado de ciudad, con su mobiliario, su gente y sus trastos, para que la cámara pueda meterse por donde le dé la gana. Medio año montando el decorado, es que se te va la olla.

Y ojo, que el 3D no le entrega la página ya finiquitada. El flujo completo es modelar en Blender, texturizar, montar la escena en Unreal y llevarse todo eso a Photoshop para los filtros y el entintado. Las katanas y hasta las zapatillas que salen en la obra las ha diseñado y modelado él.

Me parece un dato importante por dos motivos. El primero es que explica esa sensación tan rara que da leer 'Mujina'. Hay una consistencia acojonante que los fondos dibujados a mano no suelen tener, y ahora ya sabes por qué. La ciudad se sostiene porque existe: está construida, y la cámara se puede mover por ella.

El segundo motivo es el que de verdad me interesa. A esta obra se le reprocha que la acción es palomitera, y a ratos lo es. Pero es que la acción también es espectáculo dentro de la propia historia: los mujina son figuras públicas. La ciudad está montada como un producto porque en 'Mujina' la ciudad es un producto. La forma y el fondo van del brazo, y eso no pasa por casualidad.

Las costuras

Juno, la cría fugada de casa, en el andén de una estación en Mujina into the Deep

Dicho lo cual, 'Mujina' no es perfecta.

La acción, aunque la acabe de defender, a veces se le va de las manos. Hay peleas que están ahí porque tocaba darse de palos, y en un autor que se caracteriza justo por dejar respirar las escenas se nota cuando pisa el acelerador de más. No me estropea la lectura, pero lo veo.

Y luego está lo otro. Lo que hay que decir aunque me duela en el alma: 'Mujina into the Deep' no le llega a 'Oyasumi Punpun'. No le llega en profundidad, no le llega en dureza y no le llega en esa capacidad de marcarte. Punpun sigue siendo su obra maestra y me da que lo va a seguir siendo. Si te interesa por qué, en su crítica dejé escrito lo que me hizo leerla.

Que conste que esto no es una pega grave, y tampoco es un reproche. 'Mujina' es una obra distinta con otras intenciones, y yo lo que le pido a Asano es que sea Asano, no que se repita. Pero si has llegado hasta aquí por lo mismo que llegué yo, mejor que lo sepas de antemano.

Asano ha parado la serie, y el motivo da que pensar

Ubume escucha lo que cuesta contratar a un mujina, en la edición española de Norma

La temporada uno de 'Mujina' terminó en Japón el 10 de abril de 2026, y la segunda temporada no arranca hasta 2027. El tomo seis japonés, que salió el 29 de mayo, es el que cierra esa primera etapa. Aquí vamos por el cinco, así que nos queda justo un tomo para llegar al mismo punto, y Norma todavía no le ha puesto fecha.

Según anunció el propio Asano, ya había dibujado todo lo que quería dibujar, se había cansado mucho y paraba una temporada, pidiendo que lo esperásemos porque tenía intención de volver pronto.

Hay un segundo motivo que él mismo puso encima de la mesa en una entrevista con Yoichi Ochiai en julio de 2026, y del que se ha hablado bastante menos. Se viene polémica bien calentita.

Asano dijo que las restricciones de la IA son una de las razones del parón. Su argumento es que la inteligencia artificial le aceleraría muchísimo el modelado de los fondos y le subiría la calidad, pero que los mangakas no la pueden usar, y que las editoriales tampoco están en posición de decir abiertamente que la permiten. De toda la entrevista, hay un apunte que me llamó la atención: que no le dejen usarla precisamente por ser profesional. 

Ubume con su katana en Mujina into the Deep, en la edición española de Norma Editorial

Sé que la IA es un tema que escuece y, como alguien que crea, diseña y escribe, tengo una postura muy clara al respecto. Ahora bien, al margen de que me guste más o menos, es una tecnología que ha venido para quedarse y que se va a terminar usando, y dentro de lo polémico que es el asunto, el enfoque de Asano me parece el más sensato que he oído: usarla de asistente para levantar un fondo en 3D, no de sustituto del autor.

Recuerda que el resto de la escena lo sigue poniendo él. Lo que quiere acelerar es el diseño del andamio de fondo que solo rellena un panel, no generar a Ubume o Juno con IA y plantarla ahí delante como si nada. ¿Está bien, está mal? Yo solo lo pongo sobre la mesa y que cada cual juzgue en base a su criterio.

Entonces qué, ¿me lo leo?

Dos mujina en pleno combate en Tsukumo en Mujina into the Deep

Sí, pero con dos "peros". El primero ya te lo di arriba y te lo repito aquí: esta obra puede pegar duro en temas sensibles. Si vienes de 'Punpun' sabes de lo que hablo y sabes calibrarlo. Si es tu primer Asano, ve con la guardia un poco más alta de lo normal.

El segundo es de paciencia. Estamos en el tomo cinco de una serie abierta, el seis no tiene fecha en España y la continuación real no llega hasta 2027 en Japón. Si eres de los que no soportan quedarse colgados, esta no es tu semana para empezarla. Y si te da igual esperar, adelante: son cinco tomos a 9,95 euros cada uno, en A5, rústica con sobrecubierta y con páginas a color al principio de cada uno. Es grande, pero fino, así que se lee la mar de cómodo.

Un apunte para cuando llegue el tomo seis. Lo que viene no desvela nada de lo que pasa, pero sí te puede cambiar un poco la forma de entender los cinco tomos anteriores. Si prefieres llegar completamente en blanco, puedes cerrar ya la página o echar un ojo a la tienda.

Asano ha dicho que el verdadero protagonista de todo esto es Terumi, el señor de mediana edad, y que en su último monólogo está todo lo que él quería decir. Terumi, no Ubume, que es a quien seguimos en todo momento. A mí me tiene con la mosca detrás de la oreja desde que lo leí. A ver qué tiene entre manos...