Domingo por la noche. Estás en la cama bien chill y, antes de cerrar los ojos, decides abrir Manga Plus para leer el nuevo capítulo de 'One Piece'. Mayúscula es tu sorpresa cuando ves que terminas el capítulo e, intentando todavía digerir el cliffhanger, lees abajo: "la semana que viene no habrá capítulo". Miras el techo, suspiras y dices piensas "Otra vez? ¿Por qué?"
La respuesta corta es que Oda descansa una semana de cada cuatro, y aparte de eso la Shonen Jump entera frena las rotativas cuatro veces al año. Entre unas cosas y otras, los fans de la obra nos pasamos 17 domingos anuales sin 'One Piece'. Es decir, que no hay capítulo nuevo una de cada tres semanas.
Sé que es frustrante, así que por eso te propongo un ejercicio: recorrer el funcionamiento de la industria del manga y, de paso, descubrir cómo funcionan los parones de Oda.
¿Cada cuánto descansa Oda exactamente?

El sistema que lleva funcionando desde hace un par de años es sencillo: tres capítulos seguidos y una semana fuera. Se repite más o menos cada mes. No hay un comunicado de Shueisha que lo declare como norma, pero el patrón se cumple con una regularidad que cualquiera que siga la serie semanalmente puede ver.
Y luego está la otra clase de descanso, que es la que suele confundir un poco más.
La Weekly Shonen Jump (la revista en la que se publica 'One Piece') para por completo cuatro veces al año: Año Nuevo, Golden Week, Obon en agosto y Navidad. Cuando eso pasa no descansa Oda, descansan todos. 'Sakamoto Days' tampoco sale, ni ninguna otra serie de la revista, porque lo que no se publica es la revista, simple y llanamente.
En lo que respecta a 'One Piece', el verano de 2026 es un buen ejemplo de lo que pasa cuando se juntan las ganas de comer y el hambre:
- 26 de julio: capítulo 1.189.
- 2 de agosto: descanso de Oda.
- 9 de agosto: capítulo 1.190, en el número doble 37-38.
- 16 de agosto: descanso, pero de la revista entera, por el Obon.
- 23 de agosto: capítulo 1.191.
- 30 de agosto: capítulo 1.192.
Dos parones en tres semanas, y solo uno de los dos era suyo. Por eso este tramo está sintiéndose tan "lento". En enero pasará igual, con la revista de Año Nuevo por un lado y el descanso de Oda por otro. Este 2026, sin ir más lejos, enero entero dio dos capítulos, el 1170 y el 1171.
17 domingos al año sin 'One Piece'

Aquí es donde la cosa se pone interesante, porque los números no dicen exactamente lo que, seguramente, hayas escuchado. No obstante, vaya por delante que esto son mis cuentas. Si coges tramos largos de la serie y cuentas cuántos capítulos salieron por año, sale esto:
- De 1997 a 2010, entre el capítulo 1 y el 595: casi 46 capítulos al año.
- De 2010 a 2015, entre el 595 y el 806: unos 40 al año.
- 2021, del 1.000 (4 de enero) al 1.035 (19 de diciembre): 36 capítulos.
- 2025, del 1.135 (3 de enero) al 1.169 (21 de diciembre): 35 capítulos.
El año tiene 52 domingos. Con 35 capítulos, las cuentas son simples: 17 findes de vacío existencial. Y fíjate en la forma de la curva: esto no ha pasado de golpe. Oda no se ha relajado en Elbaph ni en Egghead, sino que lleva quince años bajando el ritmo poco a poco. Lo que pasa realmente es que hemos tenido una década para irnos acostumbrando a que el ritmo sea más y más lento.
En 2026, de hecho, vamos por el mismo camino: del 1.170 el 4 de enero al 1.190 el 9 de agosto han pasado 32 domingos y han salido 21 capítulos.
Por qué descansa (por si no es evidente)

Pues a ver, empecemos por lo obvio. Oda cumplió 51 años el 1 de enero, lleva dibujando la misma serie desde el 22 de julio de 1997 y va por el tomo 115 en Japón. 29 años en el mismo puesto de trabajo, un puesto que consiste en entregar un capítulo entero de 19-20 páginas cada siete días. Blanco y en botella, horchata.
Por otro lado, no podemos olvidarnos de que en junio de 2023 se operó de los ojos. Oda anunció que tenía un astigmatismo severo que le hacía verlo todo borroso y que le estaba afectando al trabajo. 'One Piece' se saltó cuatro números de la Jump (del 29 al 32) y no volvió hasta el 18 de julio.
En marzo de 2024 también paró tres semanas. Después del capítulo 1.111, el manga paró tres domingos seguidos. No se dio un motivo oficial y, desde luego, no me lo voy a inventar yo, pero pasó.
Y hay otro tema que a mí, como periodista de formación que soy, me chirría un poco. Hay cifras dando vueltas por internet sobre las horas que trabaja Oda a la semana que no tienen ninguna fuente primaria detrás. Hay quien habla de 80 y 90 horas semanales, pero eso no lo voy a desarrollar aquí porque suena a fuente: Comic Sans.
Lo que sí está recogido, y lo ha contado él mismo junto a sus editores, es que duerme unas tres horas diarias en las semanas de trabajo.
Cómo funciona esto en el resto de la industria

Hablando en plata, el modelo semanal japonés rompe a la gente por dentro. Lo digo con todas las letras porque lleva pasando desde los años 70 y las editoriales han tardado tres décadas en admitirlo... más o menos.
Verás, un capítulo de la Shonen Jump son entre 17 y 20 páginas. Cada siete días hay que entregar el guion, el storyboard (el name, que es donde el editor mete mano y a veces lo tira abajo entero), el lápiz, la tinta, las tramas y los diálogos. Todo terminado e impreso, y el domingo siguiente vuelta a empezar, sin parar. El autor tiene asistentes para fondos y tramas, sí, pero el name y los personajes son suyos.
El caso que mejor lo explica no es el de Oda, es el de Daisuke Ashihara y 'World Trigger'. Ashihara tiene una espondilosis cervical, una lesión crónica de cuello. En 2016 tuvo que parar. Estuvo casi dos años fuera. Volvió a la Weekly Shonen Jump en octubre de 2018, aguantó cinco números, y en diciembre la serie se mudó a la Jump Square, que es mensual. Ahí sigue.
Esa es la parte sencilla, pero que un árbol no te impida ver el bosque: un cuerpo con una lesión crónica no tiene cabida en una revista semanal. No hay adaptación posible, no hay reducción de jornada, no hay media serialización.
Por eso a mí me extraña leer eso de que "Oda descansa mucho". A ver, es que Oda es una persona. Lo que hace Oda debería ser el mínimo del oficio, pero no, se trata como un privilegio de estrella que solo tiene Oda por ser Oda.
Un autor que empieza mañana en la Jump con una serie nueva no negocia una semana de cada cuatro ni de broma: entrega o le cancelan. Que el sistema haya empezado a ceder es una buena noticia, pero ha cedido con el hombre que vende millones de tomos, no con el resto.
Esto conecta con algo que ya conté en el blog: por qué los shonen de ahora duran menos capítulos que los de antes. Allí la conclusión era que las series se acortan; aquí la otra cara es que las que aguantan lo hacen bajando el ritmo.
Entonces, ¿es verdad que Elbaf se está eternizando?

Pues... sí y no. Elbaf arrancó en el capítulo 1.126, el 15 de septiembre de 2024. Vamos por el 1.190. Son 65 capítulos y sigue abierto. Se hace larguísimo, ¿verdad?
Pues Wano fueron 149 capítulos. Más del doble.
Elbaf no es un arco largo. En número de capítulos ni se acerca a Wano, y Wano lo leímos sin que nadie montara un drama sobre el ritmo, no que yo recuerde al menos. Lo que ha cambiado es el tiempo entre entrega y entrega.
Con 46 capítulos al año, 65 capítulos son 17 meses. Con 35, son casi dos años. Mismo arco, misma extensión, pero se te hace más largo que un día sin pan. Y hay un ejemplo que lo enseña muy bien: la emisión de Vegapunk en Egghead. Empieza en el capítulo 1.108, el 25 de febrero de 2024, y termina en el 1.121, el 21 de julio. Catorce capítulos para un podcast.
21 semanas con ocho domingos en blanco por el medio, incluidas las tres semanas de marzo. Un momento que dentro de la historia dura lo que dura un discurso tardó casi cinco meses de vida real. Y Oda no dibujó más despacio: entre medias cayó su parón de tres semanas, cayó la Golden Week y cayeron dos descansos de los normales. El combo completo.
Qué significa esto si coleccionas los tomos

Si tú no lees semana a semana y esperas al tomo de Planeta (que es una decisión perfectamente defendible y de la que hablé al comparar leer el manga o ver el anime), todo esto te afecta menos de lo que parece, pero lo hace.
España va ahora mismo por el tomo 113, que salió el 8 de julio de 2026, y el 114 está anunciado para noviembre. Japón iba por el 115 a 3 de julio. Es decir, tenemos dos tomos de distancia, unos siete u ocho meses.
Lo interesante es el ritmo. Planeta saca unos tres tomos al año. Oda produce unos 3,3 al año a 35 capítulos. Son ritmos casi idénticos, con la editorial española ligeramente por debajo, así que esa distancia de dos tomos ya no se va a cerrar. Se ha vuelto parte de la obra. Durante años, Planeta pudo ir recortando porque publicaba más rápido de lo que se escribía, pero ese margen ya pispás.
Traducido a tu estantería, tienes una colección de 113 tomos que va a seguir creciendo a tres por año (como mínimo) durante bastante tiempo. Y las cosas como son, 113 tomos de 'One Piece' no te caben en una balda normal ni de broma, así que ya vas por dos como poco, con el hueco muerto de arriba desaprovechado.
Si estás en ese punto, un elevador de 20 tomos te monta una segunda fila visible en el mismo estante. Si tu balda tiene una medida rara (que las tienen todas), el elevador personalizado a medida te lo calcula al centímetro. Te lo digo porque con 'One Piece' el problema llega sí o sí, es cuestión de tomos (y de tiempo).
El fin de Elbaf "está cerca"

En el último Jump Festa, Oda dijo que quiere cerrar Elbaf en 2026 con un final por todo lo alto. Ojo, que eso es una declaración suya, no un calendario escrito en piedra, y el hombre lleva años dando plazos que luego se estiran. Los míticos "le quedan cinco años", ya sabes, es canon.
Con las cuentas delante, mi previsión es que a 35 capítulos al año, si Elbaf cierra a finales de 2026 y detrás vienen el tramo final y el desenlace, no veo publicado el último capítulo antes de 2029, pero ni de broma. Y me sorprendería poco que fuera 2030.
Me juego lo que sea a que en algún momento de ese camino hay otro parón largo anunciado, de esos que son dos o tres semanas, para preparar el tramo final. Ojalá me equivoque y sea antes.
Sobre si me molesta el ritmo, pues no. Es más, lo defiendo y lo entiendo. Un señor de 51 años que duerme tres horas y al que ya se le nubló la vista una vez tiene todo el derecho del mundo a parar una semana de cada cuatro, y si me apuras, a parar más.