Si coleccionas manga, cómics o libros de romantasy, sabes perfectamente cómo empieza y, sobre todo, cómo termina esta historia: empiezas con una estantería vacía, pones tus primeros tomos uno al lado del otro, compras más, la colección aumenta, los sigues colocando y, de repente, sin comerlo ni beberlo, te has quedado sin espacio.
La solución más simple, rápida y, por qué no decirlo, bonita, es usar un elevador para poner una fila de libros elevada detrás y una delante. Con algo tan simple como eso duplicas el espacio. Hace un tiempo os conté cómo los elevadores solucionan este drama de espacio, pero hoy vengo a enseñaros el siguiente paso: conseguir que queden clavados, midan lo que midan tus baldas.
Porque aunque las estanterías de IKEA están muy bien, lo cierto es que no todos tenemos unas. A lo mejor tu balda es más larga, o quizá más corta. Eso puede provocar que, al poner los elevadores, te sobren o falten algunos centímetros por los lados que tienen poca solución. Y como esto lo he vivido en mis propias carnes, he diseñado algo muy especial que creo que os va gustar
He aquí nuestro sistema de creación de elevadores a medida
La idea es sencilla: que el elevador se adapte a tu estantería, y no al revés. Para ello, he creado un sistema de elevadores modulares. Este consta de varias piezas de diferentes tamaños que van desde el centímetro a los 25 centímetros.

Al combinarlas, puedes cubrir exactamente el ancho de cualquier balda, ya tengas un hueco pequeño o una librería enorme hecha a medida. Por poner algunos ejemplos rápidos:
- Si tu estantería mide 45 centímetros, puedes usar dos módulos de 20 cm y uno de 5 cm para cubrirla por completo.
- Si es más grande, digamos 1,30 metros, puedes usar cinco módulos de 25 cm y uno de 5 cm.
- Si mide 67 cm, te valdrían dos módulos de 25 cm, uno de 15 cm y dos módulos chiquitos de un centímetro para dejarla clavada.
Y todo esto sin hacer una sola cuenta, te digo más enseguida.

Todos los módulos tienen una altura fija de 4,7 cm y un grosor de 8,6 cm. ¿Por qué estas medidas? Porque tras darle muchas vueltas y hacer pruebas, es el tamaño óptimo para que los libros de atrás, sean tomos pequeños, grandes, novelas o ensayos, sobresalgan perfectamente. Además, se adapta perfectamente a la altura de casi cualquier estantería del mercado.
¿Cómo funciona? (Spoiler: hay una calculadora que hace las cuentas por ti)

No hace falta que te pongas a sumar y dividir. El sistema está diseñado para ser absurdamente fácil. Tanto, que solo tienes que seguir tres pasos:
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Mide tu balda: coge un metro y mide el ancho del hueco interior de tu estantería en centímetros. Es decir, cuánto mide de izquierda a derecha.
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Usa nuestra calculadora: entras en la página del configurador, metes los centímetros exactos en la casilla y pulsas el botón.
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Magia: el sistema te dice al instante la combinación perfecta de módulos que necesitas para cubrir ese espacio exacto y te calcula el precio.
Es más, es tan mágica que la puedes usar desde aquí, ¡pruébala si quieres!
CALCULA TUS ELEVADORES
Introduce el ancho de tu estantería en centímetros para saber qué combinación de módulos necesitas.
Si te convence (y quieres ahorrarte pasos), puedes añadir los módulos sugeridos al carrito y comprarlos directamente. Si, por el contrario, eres de los que prefiere hacer las cuentas a mano o, sencillamente, quieres dejar un espacio libre por lo que sea, también puedes seleccionar los módulos a mano en la parte inferior del configurador.
Los pequeños detalles que importan

Como coleccionista y persona algo maniática con la limpieza y el orden, sé que no hay nada peor que un elevador que se desliza o se mueve cada vez que sacas un tomo.
Por eso, cada uno de los módulos incluye lágrimas de silicona en la base, para que se agarren a la balda y no se meneen lo más mínimo. Los pones, colocas tus mangas encima y de ahí no se mueve nada. Estas mismas gomitas las tienes en los sujetalibros, por cierto.
¡Espero que os mole la idea! Como siempre, cualquier feedback es bienvenido.